Química y Farmacia: Profesionales de la salud que el Chile de hoy necesita

Con un fuerte sello en lo social y un amplio campo laboral, la carrera de Química y Farmacia comienza a impartirse el 2013 en la Universidad de Santiago de Chile.

Además de ser un profesional de la salud “experto en fármacos y rigurosamente formado en ciencias básicas y clínicas” afirma el jefe de la carrera, Dr. Leonel Rojo, el estudiante que ingresa a la carrera de Química y Farmacia “es versátil y tiene la capacidad de adaptarse a escenarios complejos, demostrando su capacidad de colaborar con generosidad, ética y humildad en beneficio de los pacientes y la comunidad”.

La académica perteneciente al Departamento de Biología, Dra. en Farmacología, Yenniffer Avalos complementa esta opinión opinando que “es una carrera desafiante y dinámica que tiene grandes posibilidades de desarrollo en lo laboral” complementa. Debido a la importancia de esta profesión es necesario actualizarse constantemente respecto a los nuevos medicamentos, tratamientos y cambios legislativos”.

La salud por sobre todo

Dentro de las fortalezas de Química y Farmacia, destacan aspectos relacionados con la calidad de los docentes, el trabajo en equipo y la promoción del liderazgo como un rasgo distintivo de sus profesionales, según coinciden autoridades, profesores y estudiantes.

“La carrera potencia la justicia social y la equidad, pero por sobre todo la identidad de la Universidad de Santiago hace que el valor humano que se inculca a todos tenga un gran impacto, generando que lo ético de la salud se anteponga a lo económico”, explica sobre lo que significa cursar la carrera el estudiante, Patricio Clavero.

Sea en centros de atención primaria, hospitales y clínicas “donde se encargan de todos los aspectos relacionados con los medicamentos, desde la adquisición de estos hasta la atención de los/las pacientes como parte del equipo de salud” menciona la Dra. Avalos, el químico farmacéutico “siempre está al servicio de la comunidad ya sea entregando un consejo respecto de la utilización de medicamentos en la farmacia, educando a la población o a través del desarrollo y fabricación de medicamentos eficaces y seguros”.

Adicionalmente, al profesional que estudia en la Universidad de Santiago “se le inculcan valores institucionales orientados al respeto hacia todas y todos los integrantes de la comunidad; la promoción de una sociedad más diversa e inclusiva; la equidad de género; el respeto por el medio ambiente y orientación hacia la innovación”, comenta.

Un “tomador de decisiones”

El perfil del egresado de la carrera de Química y Farmacia tiene un amplio campo de trabajo, que conoce de manera temprana dadas las visitas a terreno a empresas e industrias farmacéuticas, además del frecuente contacto que tiene durante su formación con profesionales del área.

Además, las y los estudiantes que estudian la carrera, tendrán la posibilidad de egresar con un Minor en Gestión de Instituciones de Salud, único en Chile, y que les ofrece la oportunidad de completar su formación con cursos y estudiantes pertenecientes a las carreras de Medicina y Administración Pública.

Sumado a ello, explica el jefe de carrera, Dr. Leonel Rojo, “el Químico Farmacéutico está facultado por ley para dirigir laboratorios cosméticos y laboratorios clínicos, realizar análisis químico de alimentos, realizar peritajes de toxicología forense, actuar como perito independiente en casos judiciales relacionados con drogas o fármacos. Para esto, deberá conocer a fondo los fármacos, la salud humana y las regulaciones referidas al uso y fabricación de fármacos, alimentos y cosméticos”.

Dante Donoso, egresado de la carrera y actual farmacéutico encargado de la Unidad de Farmacia del CESFAM de Cristo Vive, responsable también de la atención farmacéutica del centro, confirma en la práctica lo que ha significado ser un profesional con el sello que le imprime la universidad a la carrera. “El enfoque social es una de sus características primordiales si se considera que el profesional que el país requiere hoy no es el mismo que el de antaño, ya que el farmacéutico del siglo XXI debe ser capaz de entender que participa dentro de una sociedad y que, por lo tanto, la carrera no se basa sólo en el conocimiento que se aprende en una sala de clases”, indica.

Además de su completo conocimiento sobre los medicamentos, “desde la molécula hasta las reacciones o interacciones con otras sustancias”, Dante Donoso agrega que el farmacéutico que forma la Universidad de Santiago “es un gestor que cuenta con los recursos para desenvolverse con otros profesionales como médicos, enfermeras, TENS, matronas, etc.”.

“Mi paso por la universidad me ayudó a tener las habilidades para lograr manejar situaciones complejas y saber resolver de la mejor manera posible los diferentes problemas que se presentan día a día; es decir, tratar de ser un tomador de decisiones. En ese sentido, los farmacéuticos de la Universidad de Santiago también somos capaces de llevar a cabo de manera acertada y oportuna labores de gestión, siendo imperante para el desempeño de los equipos de salud que el Chile de hoy necesita”, afirma.

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